lunes, 31 de marzo de 2014

Dibujando una Sonrisa de amor (ensayo personal)



Dibujando una sonrisa de amor.

En la vida hay cosas que valen más que lo material, los sentimientos son oro y al valorarlos estamos cosechando amor.
Cuando llegas a la edad de los quince años  es esa edad en que tus ilusiones comienzan, como jovencita tienes un mundo por delante y es una etapa maravillosa de tu vida, deseas celebrar esa fecha compartirlo con tus amigos, familiares y gente que amas. Si planeas una fiesta sientes que todo alegra tu día, piensas en la comida, los invitados, pero sobre todo los regalos, más que nada si son regalos de corazón, como el ver que llegan esas personitas especiales como lo son en mi vida mis abuelos.
Cuando comencé a planear mi fiesta tuve muchas dificultades pero lo que más me angustiaba era que mis abuelitos maternos no me pudieran acompañar, ya que mi abuelo estaba enfermo y mi abuela  no podía salir si él no iba. Eso me preocupaba mucho y no podía imaginar mi fiesta sin los padres de mi madre.
Al llegar a la fecha tan esperada solamente deseaba es buena noticia. Recibí muchos regalos pero lo mejor fue en la comida, ya no sabía que hacer pues mis invitados llegaban, sin embargo los más esperados no aparecían, pero en eso vi entrar  a mi abuelo acompañado de mi abuela, esa sensación de verlos abrazarlos y estar con ellos en una fecha tan especial me conmovió. Ese fue el mejor regalo que me pudieron haber dado, ya que baile el vals con mi abuelo y mi abuela me dio unos aretes de ángel que aún conservo. Sé que la ocasión ameritaba muchos regalos, pero pues a veces lo material no importa tanto. Los aretes que mi abuela me dio fueron también especiales ya que me dijo que esos angelitos me iban a cuidar siempre y que simbolizaban lo mucho que me quería aunque a veces no supiera demostrármelo, pues no nos vemos seguido.
En definitiva considero que no siempre le damos ese significado a nuestra familia porque consideramos vernos ridículos o que no es necesario porque pensamos que ya saben lo que sentimos por ellos, pero nunca es suficiente demostrar ese amor que sentimos por los demás, basta con un abrazo, una palabra de aliento y una caricia, que estamos dando a entender que no están solos siempre vamos a acompañarlos y llevarlos en nuestro corazón. Ahora que mi abuelo falleció solo observo la fotografía que nos tomamos y me lleno de recuerdos y emoción. 



Adriana Carrillo Romero

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